La seguridad eléctrica continúa evolucionando
La edición 2027 de la norma NFPA 70E incorpora un cambio importante relacionado con la ejecución de trabajos eléctricos energizados debidamente justificados. El nuevo requisito establece la necesidad de contar con una segunda persona capacitada disponible para responder de manera inmediata ante una emergencia durante este tipo de actividades.
Aunque el objetivo principal de NFPA 70E sigue siendo eliminar el trabajo energizado siempre que sea posible, la realidad operativa de muchas industrias obliga en determinadas circunstancias a realizar intervenciones sobre equipos que permanecen energizados. En estos casos, la seguridad del trabajador depende no solamente de los equipos de protección personal y los procedimientos establecidos, sino también de la capacidad de respuesta ante una eventual emergencia.
¿Por qué surge este nuevo requisito?
Las lesiones por choque eléctrico y arco eléctrico continúan siendo una de las principales causas de accidentes graves dentro de la industria.
Un trabajador que sufre una descarga eléctrica, una quemadura severa o una pérdida de conciencia puede quedar imposibilitado de solicitar ayuda o activar un protocolo de emergencia.
La incorporación de una segunda persona competente busca reducir los tiempos de respuesta y mejorar la atención inmediata frente a incidentes eléctricos.
Entre las funciones que puede desempeñar esta segunda persona se encuentran:
- Activar los procedimientos de emergencia.
- Solicitar asistencia médica inmediata.
- Coordinar el aislamiento seguro de la energía.
- Alertar a otros trabajadores del área.
- Apoyar las acciones iniciales de respuesta mientras llega ayuda especializada.
En una emergencia eléctrica, segundos pueden marcar la diferencia entre una lesión controlable y una fatalidad.
El trabajo energizado sigue siendo la excepción
Es importante aclarar que NFPA 70E no promueve el trabajo energizado.
Por el contrario, la norma mantiene el principio fundamental de que los equipos deben colocarse en condición eléctricamente segura antes de intervenirlos, siempre que ello sea técnica y operativamente posible.
El nuevo requisito aplica únicamente cuando existe una justificación válida para trabajar energizado y se han cumplido previamente los requisitos establecidos por la norma, incluyendo:
- Evaluación de riesgos.
- Permisos de trabajo energizado.
- Procedimientos documentados.
- Equipos de protección personal adecuados.
- Capacitación del personal involucrado.
¿Qué significa este cambio para la industria ecuatoriana?
Muchas organizaciones en Ecuador utilizan como referencia los lineamientos de NFPA para la gestión de riesgos eléctricos, especialmente en sectores como:
- Petróleo y gas.
- Generación eléctrica.
- Minería.
- Hospitales y centros de salud.
- Industria alimenticia.
- Industria manufacturera.
- Centros de datos e infraestructura crítica.
La incorporación de este requisito representa una oportunidad para revisar los programas de seguridad eléctrica existentes y fortalecer los mecanismos de prevención de accidentes.
Las empresas deberían evaluar si sus procedimientos actuales contemplan:
- Personal de apoyo durante trabajos energizados.
- Capacitación para respuesta a emergencias eléctricas.
- Roles y responsabilidades claramente definidos.
- Protocolos de actuación ante incidentes por choque o arco eléctrico.
Una reflexión desde la investigación de accidentes eléctricos
Desde la perspectiva de los peritajes e investigaciones técnicas, muchos accidentes eléctricos no ocurren por una única causa.
Generalmente son el resultado de una combinación de factores:
- Deficiencias en los procedimientos.
- Falta de supervisión.
- Evaluaciones de riesgo incompletas.
- Capacitación insuficiente.
- Ausencia de medidas de respuesta inmediata.
La existencia de una segunda persona competente constituye una capa adicional de protección que puede contribuir significativamente a reducir las consecuencias humanas, operativas y económicas de un incidente eléctrico.
Más allá del cumplimiento normativo, este requisito refuerza un principio fundamental: ninguna tarea debe ejecutarse poniendo en riesgo la vida de los trabajadores.
Seguridad eléctrica: una inversión, no un gasto
Cada accidente eléctrico puede generar:
- Lesiones permanentes.
- Pérdidas humanas.
- Daños a equipos e instalaciones.
- Interrupciones operativas.
- Reclamos contractuales.
- Procesos judiciales.
- Reclamaciones a compañías de seguros.
La implementación de buenas prácticas alineadas con NFPA 70E permite reducir estos riesgos y fortalecer la cultura de seguridad dentro de las organizaciones.
Conclusión
La incorporación del requisito de una segunda persona para trabajos energizados representa un paso adicional en la evolución de la seguridad eléctrica industrial.
Más allá de una obligación normativa, esta medida reconoce una realidad evidente: cuando ocurre una emergencia eléctrica, la rapidez y efectividad de la respuesta pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Las organizaciones que adopten tempranamente estas prácticas estarán mejor preparadas para proteger a sus trabajadores, sus activos y la continuidad de sus operaciones.
Fuente consultada
National Fire Protection Association (NFPA)
“NFPA 70E Change: Two-Person Requirement for Energized Work”
Publicado el 12 de junio de 2026.